PARAJE NATURAL MUNICIPAL RIO BARXETA

PARAJE NATURAL MUNICIPAL RIO BARXETA

Alberga valores naturales, paisajísticos y de patrimonio cultural que justifican su declaración como Paraje Natural Municipal.

Comprende el cauce del río a su paso por el municipio, así como losbarrancos de Benavent, el de Suc, el de la Ferrera, el barranc de l’Ametler, el de l’Ullalet, el del Raboser, el del Molinet, el de la Font de la Parra, el barranc de la Lloma Redona, el de la Lloma d’Ordinyana, el barranc de l’Escurçonera y el barranc del Llop.

El río de Barxeta nace en el Pla de Corrals, en la sierra del Buixcarró, en el límite entre los términos de Quatretonda y Simat de la Valldigna. Tras atravesar el término de Barxeta, llega a Xàtiva, donde desemboca en el río Albaida.

Dentro del ámbito protegido se pueden diferenciar dos grandes sectores:

- el propio cauce del río de Barxeta y el tramo mediobajo de sus barrancos tributarios, que discurren por una zona con topografía suave y paisaje abierto.

- el tramo de cabecera de los barrancos de la Font de la Parra, l’Ametler y del Suc, que abarca las estribaciones nororientales de la serra de Requena, con una topografía más accidentada.

Destaca el barranco de l’Ametler, de gran interés ambiental, siendo el único que discurre sobre sustrato calizo, con nódulos de precipitación de cal sobre rocas y elevada cobertura vegetal y alto interés ecológico y paisajístico.

El río de Barxeta se caracteriza por tener un curso de agua permanente durante todo el año, al igual que los barrancos de l’Escurçonera, de la Font de la Parra, de l’Atmeler y del Suc. La alta calidad del recurso hídrico hace que el estado de conservación de los ecosistemas dulceacuícolas sea excelente, lo que condiciona la calidad de las comunidades vegetales que aparecen en el mismo, todas ellas condicionadas por la presencia y cercanía al agua.

El río de Barxeta constituye un ejemplo de ecosistema ripario, en el que, junto a la vegetación lacustre, dominada por las comunidades de carrizal-espadañal (Phragmition), juncal (molinio-holoschoenion), los zarzales (Rubo-Coriarietum myrtifoliae) y los adelfares (Rubo ulmifolii-Nerietum oleandri), éstos más típicos de los barrancos con caudal estacional; destacan las saucedas (Salicetum triandro-eleagni), que forman bosquetes de ribera, colonizando las gravas fluviales con especies de gran interés, como la sarga (Salix eleagnos) y el gatell (Salix atrocinerea), alguno de ellos de dimensiones monumentales. Asimismo, a consecuencia del alto contenido en sales que presenta el agua, debido al lavado de los yesos del Keuper por los que transcurre, en determinadas zonas podemos encontrar ejemplares de dos especies de taray (Tamarix canariensis y Tamarix africana). Asimismo, pese a la intensa explotación agrícola y forestal de los márgenes del río, aún quedan retazos que testimonian el esplendor de los antiguos bosques de ribera, concretamente de alamedas (Populetum albae) y olmedas (Ulmetum minoris). La menor presión antrópica y la propia regeneración natural está permitiendo la recuperación de estas formaciones, evolucionando hacia una mayor madurez y conservando un elevado grado de naturalidad, lo que otorga al enclave un gran interés.

Son numerosas las especies de fauna que encuentran en el río un lugar idóneo para desarrollar su actividad vital. Por un lado, el curso de agua permanente permite el desarrollo de peces, anfibios y algunos reptiles, además de interesantes especies de invertebrados.